Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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miércoles, 31 de julio de 2013

ZAOREJAS: LA MUERTE DEL CACIQUE




   El 24 de diciembre de 1904 apareció en Zaorejas el cadáver de todo un personaje local, Luis M..

 Don Luis no sólo era conocido en aquella población, sino que su personalidad, a través de sus múltiples negocios, era conocida tanto en la comarca de Molina, como en la de Cifuentes e incluso en la propia capital de Guadalajara. Su nombre estaba unido tanto al negocio de la madera como de las tierras, e incluso con otro asesinato sucedido en la población años atrás. También su nombre había estado involucrado en algún que otro asunto de estafas junto a otras lindezas judiciales.

   Don Luis M. también fue Secretario y Ministrante (especie de médico) del pueblo, y vivía en una finca de su propiedad, cerca del pueblo, llamada “Casa Vicente”, donde se dedicaba a acopiar maderas, resinas y pez. También era, en la comarca, uno de los principales madereros a los que el Gobierno civil autorizaba a trasladar madera, mediante la contratación de personal, a través del río Tajo hasta Aranjuez.

   Al parecer el día 20 marchó Don Luis a Sacedón con objeto de gestionar la venta de una maderada de su propiedad almacenada en el molino de Entrepeñas consistente en unas 8.000 piezas para cuyo traslado había obtenido autorización en el mes de junio anterior, al regreso a su casa en la mañana del día 24, y en pleno campo, a la altura de los desfiladeros que conducían a su casa, alguien disparó sobre él dos tiros de escopeta, derribándole de la mula, que llegó sola a casa, y dejando muerto a don Luis en el camino.





EL RELATO COMPLETO DE LOS CRÍMENES DE ZAOREJAS, EN UN LIBRO.

   El descubrimiento del crimen no tardó, pues la presencia en la casa de la mula sin su dueño desató todas las alarmas familiares, e inmediatamente se pusieron a trabajar el juzgado y Guardia civil de Cifuentes, quienes encontraron tantos enemigos y probables autores de la muerte de Moré que no supieron el camino a tomar. No obstante, en apenas un par de días detuvieron a seis posibles sospechosos, entre ellos el hijo del Capataz de Cultivos, en cuya muerte estuvo involucrado el propio Luis M.. También fueron detenidas las mismas personas que intervinieron en aquella muerte, y que fueron absueltas por falta de pruebas, pues la muerte de Moré seguía el mismo guión que aquella otra. Por lo que fueron detenidos un hijo del Capataz difunto, Pedro C., su cuñado Prudencio del Castillo y Tomás Salvador. Fueron puestos en libertad poco después por falta de pruebas, dándose la casualidad de que Prudencio fallecería unos meses después, ahogado en el Tajo, al tratar de rescatar a la vecina Petra Peco, que se precipitó al río por el Puente de San Pedro el 20 de mayo de 1906. Apareció el cadáver de Petra, pero no el de Prudencio.

   Todas las pruebas apuntaban a la venganza, y muchas eran las personas que en Zaorejas y sus alrededores tenían querellas pendientes con Luis More, y aunque se señalaba claramente que los autores del crimen fueron Pedro Cortés y su cuñado Prudencio, a favor de ellos declararon varios vecinos sirviéndoles de coartada para el día de autos.

   La muerte, unos meses después, del pastor Mariano López a causa de unas cuantas puñaladas vino a sumar mayor misterio al caso, pues por la comarca corrió la voz de que este había sido asesinado por su implicación en la muerte de Moré. 

   El asesinato de Luis Moré quedó sin resolver. Su familia vendió poco después todos los bienes que tenían en la zona en 80.000 pesetas, y se marcharon del pueblo.
  
T0MÁS Gismera Velasco.