Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

domingo, 11 de agosto de 2013

COPERNAL: ASESINATO Y SUICIDIO



COPERNAL: ASESINATO Y SUICIDIO

Contaba la prensa:
   Con gran extensión se vienen ocupando estos días los periódicos de la Corte, de un sensacional suceso acaecido la noche del jueves (2 de enero de 1908), del que ha sido protagonista un desventurado joven de 21 años jornalero, y llamado Dionisio T F, natural de Copernal.
  Próximamente á las ocho y media de la noche, por el teléfono del Juzgado de guardia se sabía en la Casa de Canónigos que en la Casa de Socorro del distrito del Centro habían Ingresado un hombre en estado agónico y una mujer gravemente herida.
   El juez, D. Felipe Santiago Torres; el escribano, Sr. Zarandieta; el oficial Sr. Villafuerte, y el alguacil Sr. Martínez se personaron inmediatamente en aquel benéfico establecimiento, con el objeto de tomar declaración á los heridos.
   Dionisio, que habitaba en el Puente de Vallecas, no pudo declarar porque se hallaba agonizante.
   El médico Sr. Vázquez Lefort le apreció una herida de arma de fuego en la región temporal derecha. En uno de los bolsillos de la americana se le encontró la cédula personal, y por ella se comprobó su nombre y naturaleza.
   A María C L, de treinta y cuatro años, soltera y natural de Villar de Torres (Coruña), que habitaba en la calle de Cuchilleros 19, segundo, lugar donde se desarrolló el sangriento suceso, le apreciaron los facultativos de guardia en la Casa de Socorro, señores Caruso y Carretero, dos heridas, producidas también por arma de fuego, una en el ángulo externo del ojo Izquierdo, con vaciado del globo ocular, y otra en la región mastoidea derecha, las dos muy graves.
   Por la declaración de María pudo saber el juez cómo había ocurrido el suceso. Parece ser que Dionisio y María sostenían relaciones intimas desde hace más de un año.
   Aquél pretendía que su amiga  hiciera vida marital con él, negándose ella tenazmente a dicha pretensión, porque deseaba conservar su libertad.
   En diferentes ocasiones, la demanda de Dionisio y la negativa de María habían originado disputas; pero anoche, Dionisio se enfadó, y, sacando un revólver disparó dos veces contra su amante, 
 causándole las dos heridas descritas.
   Al ver caer desplomado el cuerpo de su amiga, creyendo, sin duda, que la habla matado, volvió el revólver contra él, y se disparó un tiro en la sien derecha.
   Al ruido producido por las detonaciones y á las voces de socorro lanzadas por las inquilinas de los cuartos inmediatos, acudieron los guardias de Seguridad números 48 y 92 y varios transeúntes, penetrando en la habitación, después de forzar la puerta, y trasladando á los dos heridos á la inmediata Casa de Socorro.
   A juzgar por las noticias que nos dieron anoche los módicos citados, es segura la muerte de Dionisio, y casi segura la de María C.
   Nada se sabe de si el homicida y suicida tiene parientes, ni de si tenía la costumbre de llevar el revólver ó lo llevó ayer premeditadamente De todas maneras, la declaración de María y el sitio de la ocurrencia, no dejan dudas acerca del género de vida á que la agredida se dedicaba. (María vive desde hace catorce años dedicada al vicio). 
   No se explica, pues, fácilmente, la tenacidad del agresor, quien desde hace mucho tiempo se empeñaba en que ambos habían de hacer vida marital. Dionisio conoció a María hace algunos meses en la vía pública, escaparate de todas las de su clase, y se prendó de ella.
   A las dos de la madrugada fue trasladada María C al hospital de la Princesa. Dionisio no pudo serlo, por temor á que expirase en el trayecto de la Casa de Socorro al hospital.

Tomás Gismera Velasco