Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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martes, 13 de agosto de 2013

ILLANA-GUADALAJARA: EL HONOR DEL GUARDIA



ILLANA-GUADALAJARA: 
EL HONOR DEL GUARDIA

   Decía la noticia:
   En el calabozo del cuartel de la Guardia civil de Guadalajara se hallaban esta mañana (martes 16  de mayo de 1914)  los guardias Juan E M, Feliciano G M y Pedro S P, sufriendo prisión preventiva, por haber desobedecido al comandante del puesto de Illana.
   Poco después de las ocho fue abierto el calabozo para realizar la limpieza, operación que vigilaba un guardia.
   De pronto, aprovechando una distracción de éste, el arrestado Feliciano le quitó el fusil, disparándolo tres veces sobre sus dos compañeros de prisión.
   Pedro quedó muerto en el acto junto  a la puerta de la calle, y Juan E herido gravemente. El primero había recibido un balazo en la cabeza, que le destrozó la base del cráneo, y al segundo le entró el proyectil por  debajo de la tetilla derecha y le salió por la región renal del mismo lado.
   El Agresor fue inmediatamente sujeto y desarmado. Declaró qua había disparado sobre sus compañeros porque éstos se habían reído de él y de su esposa.
   Inmediatamente se formó para juzgarlo un consejo de Guerra, siendo nombrado juez instructor el teniente Manuel Oliva, del puesto de la Guardia civil de Yunquera.
   El suceso provocó que inmediatamente se juntasen ante las puertas del cuartel un gran número de personas, que pudieron escuchar Feliciano dar gritos desde el patio, donde lo tenían atado, que no había tenido más remedio que matarlos para defender su honor, puesto que se habían reído de él y de su mujer.
   El cadáver de Pedro S permaneció tendido en el suelo hasta la llegada del juez, mientras que a Juan E se le trasladó inmediatamente al hospital, donde falleció a primeras horas de la tarde.
   El Consejo de Guerra se celebró el día 22 de julio en el propio cuartel al no disponerse en Guadalajara en lugar aparente, presidido por el Coronel de la Guardia civil Sr. Rodríguez de Mesa, calificándose los hechos de doble asesinato, sin agravantes, pidiéndose una pena de 20 años de cárcel por cada uno de ellos. El capitán Antonio Priego, defensor de Feliciano, rebajaba la pena a 12  años de cárcel al entender que actuó preso de una enajenación transitoria.
   Todos los testigos declararon en su contra, dando cuenta de su mal carácter.
   Fue condenado a cadena perpetua.

Tomás Gismera Velasco