Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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jueves, 8 de agosto de 2013

MILLANA: MOTÍN CONTRA LOS CIVILES



MILLANA: 
MOTÍN CONTRA LOS CIVILES

   La noticia, en principio, decía:
   En el pueblo de Millana, del partido de Sacedón han ocurrido lamentables sucesos que han hecho necesaria la intervención de los tribunales.
   Estaba de servicio la pareja de la Guardia civil formada por los guardias Manuel Sánchez y Jesús Linuesa cuando advirtieron la presencia de un cazador furtivo a quien intimidaron que se detuviera y entregase la escopeta.
   No hizo caso el cazador y los guardias, para amedrentarle, dispararon sus fusiles sin apuntar, pero por desgracia una de las balas alcanzó a un labrador llamado Adalberto González, que regresaba de las faenas del campo, matándolo instantáneamente.
   Al enterarse de lo sucedido, el vecindario de Millana se amotinó y agredió a los guardias, que resultaron heridos, uno de ellos, en particular Jesús Linuesa, de gravedad.
   Avisadas las autoridades civil y militar comenzaron en el acto la instrucción de las oportunas diligencias.
   La realidad era que el 3 de octubre de 1909 salieron de Alcocer los dos guardias civiles antes citados para prestar servicio en Salmerón, donde iba a celebrarse una corrida de toros. Al pasar por las cercanías de Millana advirtieron la presencia de un cazador furtivo llamado Francisco T. al cual dieron el alto, y como emprendiese rápidamente la huida el guardia Linuesa tuvo la fatal ocurrencia de disparar su fusil.
   Francisco T., resultó ileso, pero un honrado vecino de Millana llamado Adalberto González, que con una yunta de su propiedad regresaba a su casa recibió un balazo en una pierna rompiéndole la femoral y produciéndole la muerte casi instantánea.
   Al darse cuenta los guardias de aquella terrible desgracia corrieron en socorro de la víctima y en tanto que Linuesa quedaba al lado del cadáver el otro corrió a Millana para notificar el suceso a las autoridades.
   Ya se había adelantado el cazador furtivo produciendo la noticia una gran indignación entre los vecinos del pueblo, saliendo muchos de ellos hacía el lugar del suceso y agrediendo a los guardias después de quitarles los fusiles.
   El muerto era persona de acrisolada honradez y estaba emparentado con las principales familias de Millana entre ellas el ex Diputado provincial D. Emilio Hermosilla, quien en las postrimerías de una vida honrada se vio envuelto en ese grave suceso.
   Por la gravedad del caso, y dadas las circunstancias concurrentes, el caso fue juzgado en consejo de guerra, constituyéndose el tribunal en una de las clases de la planta baja de la Academia de Ingenieros de Guadalajara. Los comparecientes eran los dos guardias civiles y nueve vecinos de Millana. Los guardias como protagonistas de la muerte de Adalberto y los vecinos como instigadores del motín y las heridas a los guardias.
   Al término del juicio concluía la prensa diciendo:


  Nos limitamos a lamentar que la impetuosidad de un guardia demasiado joven e inexperto, no solamente produjo la muerte de un inocente y honrado agricultor, sino que quizás lleve a presidio para bastantes años a nueve desgraciados vecinos de Millana que en un momento de arrebato y obcecación olvidaron los respetos que deben guardarse a la institución de la Guardia civil.

   Se pedía grandes penas para los vecinos de Millana, por alboroto, motín, agresión a la autoridad, insultos y otros, entre los 6 y los 16 años de cárcel. Dos años para el guardia Sánchez y 4 para Linuesa.
   Los dos guardias resultaron absueltos, y condenados los vecinos, que tuvieron que recurrir al Consejo Supremo de Guerra, quien revisada la causa mantuvo las condenas, aunque con sustanciales rebajas: seis meses para Felipe G., hermano del difunto; un año para el ex diputado Hermosilla y Benito Astudillo; y tres años para el resto, Jorge Chornique, José Martínez, Francisco Tomico, Casimiro Pardo y Manuel Flores. Los guardias continuaron absueltos.
   El pueblo entero de Millana acompañó a los detenidos.

Tomás Gismera Velasco