Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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martes, 6 de agosto de 2013

MUDUEX: EL CRIMEN DE LOS PASTORES



MUDUEX: EL CRIMEN DE LOS PASTORES

Contaba la prensa de la época: En la mañana del día 12 fue encontrado  en el monte de Muduex el joven Ra,ón T. H., de diecisiete años de edad, pastor de profesión, asesinado, presentando seis heridas en la región parietal occipital izquierda que oscilaban entre seis y ocho centímetros de extensión, con salida de la masa encefálica, heridas mortales de necesidad y que al parecer fueron producidas con un hacha...
   El juzgado se personó para instruir las oportunas diligencias… Y la Guardia civil se puso a trabajar para buscar al culpable.
   Fueron detenidos como posibles autores y tras las oportunas averiguaciones, Domingo P. G., de 27 años, soltero, y Francisco V. V., de 28 años, también soltero y ambos pastores de profesión. A Domingo se le incautó el hacha, sin mango, con la que se causó la muerte a Ramón. También presentó el mango, ambas piezas con manchas de sangre y escondidas en el alero del tejado de su casa. 
   También y como encubridores se detuvo a Aniceto B. G. y Visitación P. G., hermanos de Domingo.
   El crimen había tenido lugar el 11 de octubre de 1922, a eso de las ocho de las ocho de la noche. Cuando puestos de acuerdo los asesinos se dirigieron al monte en busca de Miguel T., padre de Ramón. No lo encontraron porque Miguel ya estaba en el pueblo y había dejado las ovejas con su hijo Ramón, a quien, confundiéndolo con su padre, atacaron por la espalda provocándole las heridas que le ocasionaron la muerte. Cuando lo dieron por muerto escondieron el cadáver bajo un montón de ramas de chaparros.
   El fiscal calificó los hechos como constitutivos de un delito de asesinato con la agravante de premeditación y nocturnidad, pidiendo para los acusados Francisco V. y Aniceto B. la pena de muerte, y en caso de no ser concedida dicha pena, la máxima de cárcel. Para Domingo la de 7 años de cárcel.
   ¿El móvil? Domingo había discutido con Miguel T. y decidió vengarse de él, matándolo. De esa manera, además, podía quedarse con su trabajo de pastor, pues acababa de terminarse su ajuste en Ledanca. Para llevar a cabo el plan convenció a su hermanastro Aniceto y a Francisco, novio de su hermanastra, quienes llevaron a cabo el crimen en la persona de Ramón, al confundirlo con su padre.
Francisco y Aniceto fueron condenados a 30 años de prisión, Domingo a 8, y entre todos a indemnizar a la familia del asesinado con 2.000 pesetas, para lo que les fueron embargados todos sus bienes, que fueron subastados en 80 pesetas.

Tomás Gismera Velasco.