Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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viernes, 9 de agosto de 2013

PÁLMACES: EL LEÓN ES UNA FIERA.



PÁLMACES:  
EL LEÓN ES UNA FIERA.

Decía la noticia:
Comunican de Pálmaces de Jadraque un sangriento y emocionante suceso desarrollado por el vecino León M. G., apodado «el Sendas», de cincuenta años de edad, labrador y de estado viudo.
Otro vecino llamado Canuto G. G., trató de impedir el paso del ganado que conducía «el Sendas», y entre ambos se produjo una violenta discusión y León marchó a su casa para coger una escopeta. A los pocos minutos volvió con el arma y disparó contra Canuto, hiriéndole de una perdigonada en ambas piernas.
Entonces intervino la vecina Benita Ll. M., que afeó la conducta del agresor, y el irritado León disparó también sobre la mujer, produciéndole una grave herida en la cabeza. Canuto G., acudió a denunciar el hecho, dando cuenta al secretario del Municipio, y cuando se hallaba a la puerta del Ayuntamiento con varios concejales y les explicaba cómo había ocurrido el suceso, se presentó el agresor y volvió a hacer uso de la escopeta, disparando contra ellos.
Resultaron heridos de pronóstico reservado el ya herido Canuto G., Felipe G., M a t e o H., Aureliano G., Jesús M,, Mariano G. y José M. ; este último es el secretario.
Seguidamente el furibundo agresor se dirigió a la Casa Consistorial, donde se hallaban los demás concejales que integran el Ayuntamiento de Pálmaces de Jadraque, y, prosiguiendo en su espíritu destructor, volvió a emprenderla a tiros, cayendo víctima del furor de León el alcalde, Dámaso G. G.; Severiano G., el niño de diez años Mariano Ll. y la muchacha Modesta H.
No paró aquí el furor del terrible individuo. Cometidas estas hazañas marchó al campo y prendió fuego a diez parideras de ganado lanar, pereciendo entre las llamas la mayoría de ellas.
Estando en estas fechorías se presentó Ángel Llorente, que intentó detener al irascible individuo y se abalanzó sobre él, forcejeando ambos y consiguiendo quitarle la escopeta.
León, al verse desarmado, se dio a la fuga, y en su persecución acudieron Juan Gil, Juan Andrés García y otros vecinos, que al fin, y luego de una verdadera película de persecución, consiguieron detenerle.
El criminal fue conducido al Ayuntamiento, seguido del vecindario, que pedía un ejemplar castigo para el autor de tantos males. León declaró que cuanto había hecho era poco para cuanto aún pensaba cometer y hubiera hecho de no haber sido detenido.
El autor es sujeto de pésimos antecedentes. El suceso ha producido gran consternación en el pueblo. León quedó a disposición, del juez municipal.
   Los hechos sucedían la tarde del 29 de enero de 1931. Desde Pálmaces, una vez fue detenido por los vecinos, fue dado aviso a la Guardia civil del puesto de Matillas, que se presentaron en el pueblo para hacerse cargo de León el Sendas para trasladarlo al juzgado y cárcel de Atienza, donde deberían seguirse las siguientes diligencias.
   Al llegar a Atienza los médicos examinaron a León, comprobando que presentaba diversas heridas de arma blanca y desde la cárcel fue llevado al hospital donde le fue extraída una aguja que llevaba clavada en la espalda. Nadie supo como se había producido aquellas heridas, aunque todo hacía suponer que había sido agredido en la detención que se llevó a cabo en Pálmaces, ya que los vecinos intentaron lincharlo allí mismo. Su estado se fue agravando de tal manera que murió en el hospital de Atienza el 2 de febrero.
    No era la primera vez que León organizaba trifulca semejante ya que veinte años atrás, el 16 de diciembre de 1912, se presentó con una escopeta en la Solana del Chaparral, de Robledo de Corpes, donde se lió a tiros con Eustaquio M., a quien hirió de gravedad en la cara y en una mano. Eustaquio era el suegro de León. Por aquello fue condenado a más de veinte años de cárcel, pero fue puesto en libertad después de cumplidos los primeros nueve.

Tomás Gismera Velasco.