Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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miércoles, 7 de agosto de 2013

SALMERÓN: ME HA MATAO EL TIMOTEO



SALMERÓN: ME HA MATAO EL TIMOTEO

   En la tarde del 25 de julio de 1903, Timoteo V., se introdujo con el ganado de su propiedad en la finca de que era dueño Clemente A. quien a la sazón se encontraba segando con los peones Quiterio R., y Mariano y Rufino O.
   Como las mieses no estaban recogidas llamáronle la atención al Timoteo con objeto de que se retirara con el ganado, pero él, de carácter díscolo y pendenciero, lejos de hacerlo así para evitarse cuestiones, provocó al dueño y peones de aquella tierra y tuvieron un fuerte altercado.
   Se retiró al pueblo el Timoteo V., y poniéndose de acuerdo con su criado Fructuoso S. concertaron ir al sitio donde se encontraban el Clemente Acero y sus segadores, a los que encontraron durmiendo, y por consiguiente sin mediar provocación la emprendieron a garrotazos con aquellos infelices, dando por resultado la muerte a las pocas horas de Clemente A. y lesiones graves en la persona de su peón Quiterio del R. y no menos graves en el niño de 12 años Rufino O.
    Mariano O. se libró de la paliza porque dormía entre unos haces de trigo a unos metros de donde lo hacían los demás, sin enterarse de nada por estar sordo.
   Los dos atacantes fueron detenidos tras las acusaciones que contra ellos dirigieron quienes quedaron vivos, identificando a los autores de tan brutal paliza, siendo juzgados en el mes de mayo de 1904. El propio Clemente A., en sus últimos momentos, llegó a acusar a Timoteo V. con un: “me ha matao el Timoteo”.
   El jurado, después de escuchar a las partes, y presenciar las confesiones, apenas tardó dos horas en elaborar su veredicto de culpabilidad, siendo condenado Timoteo V., con todos los agravantes imaginables, a la pena de muerte y a la de tres años de prisión el criado Fructuoso, pues este “tan sólo” había sido el autor de los garrotazos que hirieron a Quiterio. Le fue conmutada la pena de muerte por la de cadena perpetua en el mes de febrero de 1905.

Tomás Gismera Velasco