Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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jueves, 15 de agosto de 2013

TARACENA: NO CULPABLES



TARACENA: NO CULPABLES

   Hipólita  se hallaba al servicio doméstico de doña Anastasia y es natural de Valdearenas y sin que respondamos de su exactitud, que sólo a título de rumor consignamos dícese que ha declarado que en virtud de las palabras de casamiento que la tenía dadas Basiliso G, le entregó su honor, por consecuencia de tal acto vino al mundo el infortunado infante que al nacer tuvo tan fatal y bárbaro destino.
   Basado sin duda el señor Juez de Instrucción en esa declaración, ordenó la detención del Basilio, que fue conducido al día siguiente a la cárcel de la capital.
   Más o menos, así contaban lo sucedido en aquella población en la noche del 15 al 16 de junio de 1912. El caso fue que Hipólita esa noche dio a luz a una niña que al día siguiente apareció muerta y envuelta entre los colchones de su cama.
   La pequeña presentaba un gran corte en el cuello, así como otras magulladuras en la cabeza, origen de su muerte.
   A Basilio se le detuvo por sospechas de que podía haber dado muerte a la criatura, también porqué tenía una navaja que pudo ser con la que la dio muerte, y las ropas manchadas de sangre, que dijo eran de una mula, y después se comprobó que ni siquiera eran de sangre.
   En el juicio Hipólita se confesó única autora del infanticidio, manifestando que degolló a su hija con uno de los broches del corsé. Pero temiendo que decía aquello por miedo a Basiliso se hizo salir a este de la sala y entonces ella cambió su declaración diciendo que a la niña la degolló Basiliso ara evitarse la vergüenza de que la gente supiese que habían mantenido relaciones sin estar casados.
   Basiliso, por supuesto, se confesó inocente. Y los testigos aportados a la causa nada pudieron declarar a favor o en contra de uno u otra, pues nadie se había dado cuenta siquiera del embarazo.
   Los médicos declararon en la prueba pericial que dado el estado del cuerpo la madre no pudo ser la autora del infanticidio.
   Tras las correspondientes alegaciones de acusador y defensores, solicitando para Basilio la pena de cadena perpetua, y tres años para Hipólita, se retiró el jurado a deliberar y en apenas una hora dieron a conocer su asombrosa resolución, declarando a ambos no culpables.
   Ambos procesados tuvieron que ser puestos inmediatamente en libertad.
   Terminaba la prensa diciendo:
   Lo cierto y verdad es que en Taracena fue asesinada una inocente criatura y que sobre los autores de este crimen, sean quienes sean, no ha podido recaer el peso de la justicia.

Tomás Gismera Velasco