Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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miércoles, 14 de agosto de 2013

TENDILLA: ¿DÓNDE ESTÁ EL MUERTO?



TENDILLA: 
¿DÓNDE ESTÁ EL MUERTO?

   En Tendilla se dio, en el mes de diciembre de 1906, un caso singular que la prensa relató a su manera:
   El miércoles (6 de diciembre de 1906), comenzaron a circular rumores por esta población referentes a un suceso que se suponía acaecido en el Parador del Empalme de Tendilla…
   El suceso:
   Hará unos trece años estaba al frente de dicho Parador un sujeto llamado Camilo Péeterez teniendo en su compañía a un sobrino de unos doce años que servía de criadillo.
   Cierta noche llegó montado en una mula un traficante en ganado de cerda, quien manifestó deseos de pernoctar allí. Preparósele habitación y después de cenar el viajero acostose con objeto de proseguir su caminata al día siguiente.
   Debió suponer el ventero que su huésped iba cobrando por aquellos pueblos el importe de ganado vendido anteriormente, y la codicia sin duda le hizo concebir un terrible plan que a los pocos instantes ponía en ejecución.
   Penetró en el cuarto donde descansaba el viajero y después de asesinarle cobardemente quitándole cuanto dinero llevaba consigo, arrojó el cadáver de la víctima a un pozo que existe cercano a la carretera, y sacando de la cuadra la mula del traficante ordenó a su sobrino la llevase a un monte cercano donde la dejaría en libertad.
   A los pocos días de acaecido el hecho fue encontraba la mula, se habló de la desaparición de su dueño, se practicaron incesantes pesquisas y como estas no diesen resultado nadie volvió a ocuparse de tan misterioso asunto.
   Entre tanto el ventero mejoraba de bienes de fortuna no obstante el poco movimiento de viajeros, comprando varias fincas rústicas en aquellos contornos y por último adquirió una posada en Tendilla donde se trasladó al poco tiempo.
   Pasó el tiempo y el sobrino de aquel Camilo que la noche del crimen hizo desaparecer la mula, continuó al lado de su tío hasta que hace poco tiempo se casó con una agraciada joven.
   Encontrándose esta hace pocos días en el lavadero de Tendilla comenzó a disputar con la esposa de Camilo, en ocasión que llegó el marido de la primera, o sea el sobrino, y dirigiéndose al cabo de la Guardia civil de aquel puesto que presenciaba la cuestión, hubo de manifestarle que aquellos disgustos acabarían el día en que él cantase de plano pues algunas personas que pasaban por honradas merecían estar en presidio.
   Ante tan grave acusación le instó el cabo a que hablase con claridad y entonces el joven contó lo sucedido con el traficante, dando todos los pormenores del crimen.
   La Guardia civil dio parte al juzgado de Pastrana y se detuvo inmediatamente a Camilo  y a su sobrino, solicitándose del Ingeniero Jefe de Obras Públicas el envío de una bomba para desecar el pozo al que supuestamente fue arrojado el cadáver.
   El pozo se encontraba dentro de una cuadra del viejo parador, dirigiendo las operaciones el Ayudante de Minas D. Dimas Fernández, sin que en el pozo se encontrase rastro alguno del supuesto difunto, después del tiempo pasado.
   Ninguno de los dos acusados, que permanecían en la cárcel de Pastrana, reconoció el hecho, pues Camilo  lo negó y su sobrino no se ratificó en la denuncia.
   Los rumores por el pueblo apuntaban en aquella dirección, que Camilo había matado al viajante, y de ahí su aumento de fortuna, pero nadie se atrevió a declarar, pues nadie había visto ni podía confirmar con pruebas lo sucedido.
   Tampoco el pozo pudo ser completamente inspeccionado, pues el fondo se encontraba lleno de piedras y lodo, ofreciendo un gran peligro llegar hasta el final, por lo que al no haber pruebas que evidenciasen que allí había un cadáver, se suspendieron los trabajos, dejando en libertad el juez a los detenidos por falta de pruebas.
   El propio Camilo se encargó de hacer llegar una carta a los periódicos que habían publicado la noticia pidiendo que diesen la de su libertad.
   Nunca más se supo.

Tomás Gismera Velasco