Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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jueves, 1 de agosto de 2013

VILLACORZA: EL CRIMEN DE MAURO



GUADALAJARA: CRÓNICA PARDA.

LOS SUCESOS QUE SACUDIERON AL PUEBLO.

VILLACORZA: EL CRIMEN DEL MAURO

   El 11 de agosto de 1908 encontró la muerte, a causa de un “accidente”, según confesó quien se la provocó, el joven zagal Lucas G. de las H., un chiquillo de apenas trece años de edad.
   Lo habían ajustado para que durante el verano cuidase las ovejas del tío Mauro, pastor de oficio. Una manera como otra cualquiera, por aquellos tiempos, de ganarse el pan. 
   Marchó el tío Mauro, de nombre Bernabé de la F. R., a hacer algunos encargos dejando al chiquillo al cuidado del rebaño, más hete aquí que cuando el Mauro regresó las ovejas se encontraban descarriadas el zagal dormido profundamente a la sombra de una arboleda. 
   Encabritado Bernabé de la F. al encontrarlo durmiendo y con las ovejas cada una por su lado, se lió a garrotazos con el chiquillo, y por si fuese poco, cuando el crío se levantó sacó Bernabé una navaja y se la clavó repetidamente en el estómago, y todavía herido de muerte, lo agarró por el cuello hasta provocarle la asfixia y, no contento todavía, lo estampó contra el tronco de uno de aquellos árboles provocándole la rotura de las vértebras.
   Fue el propio Mauro quien llegó al pueblo a contar a los padres del zagal que el chiquillo se había caído y que la desgracia había producido su muerte. Cuando los padres lo encontraron descubrieron que aquello no era cosa de accidente, y no tardó en correr la voz por Villacorza de que el Mauro había matado al joven Lucas de una manera brutal, por lo que, en masa, se dirigieron a su casa con objeto de prenderle y haber con él lo que él había hecho con el zagal, sin esperar a otra justicia.
   Las autoridades del pueblo se vieron en la necesidad de esconderlo hasta que llegase la Guardia civil de Sigüenza, quienes después de tomarle declaración lo tuvieron que conducir bien custodiado a la cárcel, aunque no se libró de unas cuantas pedradas.
   Un año después se celebró el juicio en la Audiencia de Sigüenza. Bernabé llegó acusado de homicidio con el agravante de abuso de autoridad, en acusación defendida por el Sr. Menéndez Pidal en nombre del Ministerio Fiscal.
   La defensa, llevada a cabo por el abogado seguntino Sr. Sastre rebajaba los hechos al considerar como atenuantes el arrebato y la obcecación, y la falta de intencionalidad en provocar tamaña desgracia, que únicamente le valió para no ser condenado a cadena perpetua, como se llegó a solicitar, puesto que el fiscal rebajó la pena a veinte años de prisión.
   El jurado entendió que no había habido deseo de matar, pero si abuso de autoridad y ensañamiento, por lo que fue condenado a diecisiete años y un día de prisión, al pago de costas y a una indemnización a la familia del chiquillo, de 2.000 pesetas.

Tomás Gismera Velasco