Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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lunes, 30 de septiembre de 2013

ALBARES: CRIMEN Y CASTIGO



ALBARES: CRIMEN Y CASTIGO

Tremendo fue el suceso que conmovió a la población de Albares en el mes de septiembre de 1901, cuando en el pueblo se conoció la noticia de lo sucedido a la hija del médico del lugar.
   La muchacha, Josefa Pérezagua Corraleño, a quien se tenía por una hermosa mujer, había sido requerida de amores, como entonces se llamaba, por diferentes jóvenes de la localidad y del entorno, y con mayor entusiasmo por un muchacho de edad, pastor de oficio, quien estaba obsesionado con ella.
   Este pastor, Sabino Durángo, una buena tarde la salió al encuentro, la requirió con en otras ocasiones a que le diese una respuesta a sus pretensiones y como encontrase la misma de otras veces, el no por respuesta, fuera de sus casillas se lanzó sobre ella, arrebatándole la vida, y violándola después. El suceso, como ya se apunta, conmocionó a todo el pueblo.
   Las sospechas no tardaron en recaer en Durán, quien había sido visto por última vez siguiendo a la mujer, e inmediatamente se dieron sus señas de identidad, para que cualquiera lo pudiese identificar y diese cuenta a la guardia civil, para ser detenido.
   Era hombre “de estatura baja, pelo negro, de 27 años de edad, ojos pardos hundidos, barba poblada también negra, con una cicatriz en el lado derecho de la cara y vestía el domingo 8 de septiembre (cuando los hechos tuvieron lugar), pantalón de primavera oscura, blusa a cuadros muy descoloridos, faja negra, boina azul, a los pies llevaba albarcas de suela con tachuelas y medias negras”.
   El sábado siguiente fue encontrado un cadáver, vistiendo aquellas rojas y respondiendo a aquellas trazas, flotando en el río Tajo frente a los viñedos de Mazuecos, algo más debajo de la población. Sabnido Durángo, decían por la zona, se había castigado a sí mismo arrojándose al río.

Tomás Gismera Velasco.