Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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miércoles, 2 de octubre de 2013

ALUSTANTE: A SANGRE FRÍA



ALUSTANTE: A SANGRE FRÍA

   Los vecinos de la calle de las Cuatro Esquinas, de Alustante, se sorprendieron al escuchar a eso de las ocho de la noche del día 7 de septiembre de 1907, el ruido de un disparo de pistola, sin antes haber sentido las voces de una discusión.
   Cuando alguno de ellos salió a la calle, el susto fue todavía mayor al ver tirado en el suelo el cuerpo de un muchacho que una vez identificado resultó ser el del joven Benjamín Rubio Sánchez, de 15 años de edad, e hijo del boticario del pueblo. Había recibido un disparo a quemarropa en la cabeza que le había provocado la muerte de forma casi instantánea.
   Poco antes de que aquello sucediese se le había visto en compañía de otros dos mozos en el entorno de la plaza Mayor, y discutiendo de forma acalorada con uno de ellos, por lo que las sospechas se centraron en aquellos, para lo que fue necesario identificarlos, lo que llevaría su tiempo, pues ninguno de los mozos del pueblo que habían presenciado la discusión se atrevió a dar el nombre de quien probablemente había disparado, por lo que más de media docena de jóvenes fueron detenidos de forma preventiva y llevados a las cárcel de Molina, a fin de prestar declaración.
   El juez de Alustante fue acusado por el pueblo de actuar de forma bastante ligera al detener a todos los jóvenes que le podían resultar sospechosos, no obstante fue la única forma de que alguno de ellos confesase quien era el culpable: Venancio Martínez Lahoz. El juzgado de Molina ordenó también la prisión como encubridores, pues acompañaban a Vicente en el momento del suceso, de Toribio Lorente y Mariano Sánchez.
   Efectivamente, y según las declaraciones, Benjamín y Vicente habían tenido unas palabras, a Benjamín se le tenía por un gallito y a Vicente por un gallo, ambos se enzarzaron y Vicente decidió demostrar al resto de la juventud quien mandaba en el gallinero. Lo siguió con sus lugartenientes y en la calle de las Cuatro Esquinas, sin pensar en las consecuencias, ejecutó su venganza.
   Fue juzgado el 3 de enero de 1908 y condenado a 20 años de prisión.

Tomás Gismera Velasco