Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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miércoles, 23 de octubre de 2013

MIEDES: LAS BOMBAS DEL SEÑOR ALCALDE




   Fue don Jorge de la Guardia, desde el último cuarto del siglo XIX, uno de los más influyentes médicos de la comarca de Miedes y de Atienza. Hombre respetado y de gran cultura, dotes que heredó su hijo Paulino de la Guardia, al igual que heredó la carrera y el puesto de Médico en Miedes de Atienza.

   Ambos, padre e hijo, ejercieron juntos durante varios años, hasta que don Jorge se trasladó a vivir a Atienza para disfrutar de su jubilación a finales de siglo, quedando Paulino al cargo de su distrito médico que comprendía, además de Miedes, las poblaciones de Bañuelos y de Ujados. Heredó también Paulino las dotes culturales, fue tenían ambos aficiones literarias, pictórica, fotográficas e inquietudes industriales, ambos fueron accionistas de la sociedad la Eléctrica de Santa Teresa que llevó la luz eléctrica a todos aquellos pueblos a comienzos del siglo XX.

   El respeto que se tenía hacía don Paulino comenzó a cambiar cuando al renovar su contrato médico con la población, don Paulino, que mantenía alguna de las cláusulas heredadas de su padre y firmadas treinta o más años atrás dijo que aquello se tenía que cambiar y modificar las igualas para situarlas de acuerdo a los tiempos que corrían. ¡Y se armó el escándalo!

   Corrían los revolucionarios días de la primavera de 1933, y tomando el Alcalde de Miedes la bandera de la revolución, exaltó a los vecinos a llevar una cruzada contra el médico, para que abandonase el pueblo y dejase sin efecto el contrato que el propio Alcalde le había renovado.

   No sólo los hijos de don Paulino fueron insultados y apedreados teniendo que dejar de ir a la escuela. Don Paulino perdió a su criada, obligada por el pueblo a dejar el trabajo; los cristales de la casa de don Paulino dejaron de cambiarse, porque todas las mañana amanecían rotos a pedradas, e incluso a él lo seguían a la distancia cuando se trasladaba a los pueblos donde pasaba sus consultas, para apedrearlo por el camino.

   Todo podía pasarse, hasta que la noche del 27 de junio una gran explosión sacudió Miedes. Como colmo de todos los colmos, los seguidores del señor Alcalde pusieron una bomba en la ventana del gabinete de don Paulino destrozándole media casa. Previamente a llevar a cabo semejante barbaridad, y con tremenda y concienzuda preparación, los asaltantes cortaron la luz y los cables de teléfono para que don Paulino no pudiese avisar a nadie y, además, cuantas personas se acercaban a socorrer al médico eran recibidas con una lluvia de piedras que los obligada a retirarse.

   El Gobernador Civil, don Miguel de Benavides, se vio obligado a intervenir, mandando un refuerzo especial de la Guardia Civil.

   Finalmente don Paulino, que había nacido en Miedes, se tuvo que rendir, dejando el cargo de médico de su pueblo, para marchar a Jadraque, donde ocupó el cargo por espacio de 20 años. Después pasó a ser médico forense de la Marina Mercante.

   Fue uno de los más prestigiosos médicos de la provincia de Guadalajara. Murió en Salamanca el 6 de noviembre de 1972.

Tomás Gismera Velasco