Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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viernes, 15 de noviembre de 2013

JADRAQUE: EL EXPRÉS DE BARCELONA




   Un buen susto se llevaron quienes viajaban en aquel tren el 27 de junio 1897, cuando dos o tres kilómetros antes de llegar a la estación de Jadraque, recién abandonada Matillas, el tres descarriló en la curva de la huerta de Sajas.

   La chimenea de la máquina quedó incrustada en tierra con las ruedas por alto, y lo mismo el tornier, contaba Jacinto Abós, quien desde Jadraque dio la noticia de lo ocurrido.

   El furgón de cabeza quedó totalmente destrozado, al igual que el tren restaurante y el coche cama, los de primera y segunda clase, dos de cada, así como el furgón de cola.

   Por si fuese poco, el tren, al descarrilar, se llevó por delante todos los cables eléctricos, derribando las torretas, con lo que las comunicaciones quedaron interrumpidas.

   Lo milagroso del caso fue, contaba don Jacinto, que no ocurrieran desgracias personales, sin embargo el maquinista y el fogonero sufrieron lesiones de poca importancia, y los viajeros, por supuesto, el susto correspondiente.

   El tren lo dirigía el maquinista Mascarell, quien en aquel momento se encontraba distraído mirando por la ventanilla, si bien tuvo el tiempo suficiente para, cuando observó que no tomaría la curva, accionar el freno de emergencia.

   La noticia llegó a Jadraque, cuya población acudió en su auxilio, a través del señor Alcalde, Carretero, quien se encontraba en la huerta en aquellos momentos y vio con espantó como el tren se salía de las vías y se montaban los cagones uno encima del otro.

   Los viajeros llegaron a Madrid en el tren que desde Madrid llevaba la dirección de Zaragoza, dejando a los de Zaragoza en la estación, puesto que no podrían continuar, y regresando a Madrid con los asustados procedentes de Barcelona, entre ellos el marqués de la Merced y el director de las minas de Hiendelaencina, Pablo Laforet. Llegaron a Madrid a las cuatro de la tarde, cinco o seis después de que todo sucediese.

   El maquinista y el fogonero, Joaquín Muñoz y Gregorio Fernández, recibieron una felicitación por su heroico comportamiento.

   Parece que la causa fue provocada por la lluvia, que había reblandecido el terreno, hundiendo las vías justo en la curva.

Tomás Gismera Velasco.