Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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sábado, 9 de noviembre de 2013

USANOS: AJUSTANDO CUENTAS



   Niño de corta edad era Segundo Pumebla cuando heredó en Usanos, en 1904, un buen conjunto de tierras que, sin comerlo ni beberlo, supo que pasarían a ser propiedad de Francisco María Caminitino, por un asunto de deudas.

   La noche del miércoles 19 de julio de 1916, por ajustar cuentas, Segundo aguardó la llegada a su casa de Francisco y con una navaja barbera le seccionó la yugular dejándolo muerto casi de inmediato.

   A continuación Segundo escapó al monte, donde fue apresado por la Guardia Civil. Tenía entonces 28 años de edad.

   La realidad en cuanto a la deuda era muy distinta, su padre, fallecido en aquel 1904, y poseedor de una buena hacienda, no había comunicado a la familia que en realidad estaba hipotecado hasta las cejas con Francisco, y que sus deudos no heredarían nada, sino que todo pasaría a ser propiedad de Francisco María en pago de créditos usureros.

   Conocieron la supuesta deuda un año después de la muerte del cabeza de familia, cuando Francisco María les comunicó que todo lo que dejó el padre al morir, era suyo. Habiendo comenzado todo por una deuda de mil pesetas que los intereses habían puesto en cifras imposibles.

   Luego de muchas negociaciones lograron salvar la casa, pero no las tierras, aperos o animales que a ella pertenecieron. La madre de Segundo, acuciada por las deudas, tuvo al final que vender la casa, aceptando el comprador que la familia residiese en ella mientras rehacía su fortuna. Algo que impidió Francisco María, quien puesto de acuerdo con el comprador, le adquirió la casa de marras, dejando que la familia continuase residiendo en ella, hasta que se le ocurrió hacer algunas obras, y les reclamó el importe, y como no tenían con qué pagar, logró del juzgado sentencia de desahucio.

   Anduvo la viuda, con sus tres hijos, malviviendo de la caridad por Guadalajara, hasta que logró trabajo en una portería de Madrid mientras el mayor de los hijos, Segundo, quedaba en Guadalajara como ordenanza en el Colegio de Huérfanos.

   A comienzos de ese año de 1916 la madre murió en la más absoluta miseria y como Segundo culpase de ello a Francisco, a por él se fue.

   Como los fiscales pareciera que en su alegato disculpaban la muerte de Francisco, defendiendo la causa por la que Segundo actuó de aquella manera, el juicio llegó a ser suspendido hasta en dos ocasiones, teniendo incluso a la prensa de su lado cuando advertía que “hay muchos seres que sin derramar una gota de sangre cometen los más horribles crímenes, y todos quedan en la mayor impunidad”.

   El segundo juicio, celebrado en el mes de marzo de 1917 absolvió al acusado Segundo, declarándolo como “no culpable”, procediéndose a la revisión del juicio un año después. En él volvieron a escucharse las tristes historias de la familia desahuciada, desheredada y dando tumbos por la vida, y nuevamente el juzgado volvió a declarar, tras escuchar los antecedentes de Francisco, “no culpable” a Segundo.

Tomás Gismera Velasco