Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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martes, 5 de agosto de 2014

ALCOLEA DE LAS PEÑAS. LA RONDA DE LOS GARROTES



   Sabido es que las rondas no son buenas, que hacen daño, que dan pena… Eso contaba la copla, y en Alcolea de las Peñas lo llevaron, allá por los inicios del siglo XX, del dicho a la práctica.

   Salió la ronda una buena noche, pero vaya usted a saber el por qué, además de los útiles rondeños, los mozos que la integraban iban armados de garrotes, con los que, de buenas a primeras, algunos de ellos se enzarzaron a garrotazos con quien tocaba la guitarra.

   Dice la prensa que: entablada la lucha, varios mozos sufrieron contusiones, si bien lo peor de todo fue que uno de ellos V. U., sacó un revólver.

   Victoriano disparó, se cuenta que fue quien rasgaba la guitarra, con tan mala fortuna que la bala arrancó la vida de uno de los componentes de la ronda.



   Se detuvo a toda la cuadrilla, y fueron juzgados, por jurados, los integrantes de la banda. Defendidos, acusados y acusadores, por lo más granado de la abogacía provincial, los señores López Palacios, Ochoa, Abril, Bravo y Sacristán.

   Tan convincentes fueron las palabras de la defensa que el jurado, arrebolado por aquellos abogados, dictó veredicto de inculpabilidad para los acusados, y para el autor del disparo, entendiendo que fue efectuado en legítima defensa.

   Dice la prensa que los abogados estuvieron sublimes, y que el público se quedó todavía expectante, a las puertas de los juzgados, comentando con deleite sus argumentos.

   Sucedió en el mes de julio de 1911.

   Lo casual del caso es que el acusado era el hijo del juez del lugar quien, amparado en la justicia paterna, ya había cometido alguna que otra fechoría.

   Publicaba al respecto de aquellas diversiones la prensa una carta de uno de los vecinos de Alcolea, en término nada agradables para la juventud del lugar:

   …si las autoridades no permitiesen tanto abuso tabernario y tanta desvergüenza de la mocedad no ocurrirían tales cosas…

Tomás Gismera Velasco