Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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martes, 23 de septiembre de 2014

BUSTARES: LA GRAN TORMENTA



   Tuvo lugar en el mes de mayo de 1923, durante la peregrinación de los pueblos del Alto Rey a aquel santuario, que por entonces tenía lugar en el mes de mayo.

   “Por costumbre inmemorial (decía la noticia), todos los años concurren en peregrinación al santuario que existe en la cumbre del Alto Rey bastante devotos de los pueblos situados en las estribaciones del enorme macizo que lleva este nombre.

   Este año fue grande la afluencia de personas y poco antes de comenzar la función religiosa, se desencadenó una aparatosa tormenta de lluvia y granizo, para guarecerse de la cual penetraron muchos individuos en la ermita, quedando bastantes en el pórtico.

   Cuando más arreciaba la lluvia y se percibía el fragor de los truenos, cayó en el pórtico una chispa eléctrica, produciendo horrible impresión entre el gran número de personas que allí había.


    Pasado el estupor de los primeros momentos, pudo comprobarse que la exhalación había ocasionado la muerte a un hombre y una mujer, ambos vecinos de Albendiego, hiriendo además a quince personas de Bustares, Prádena de Atienza y Hiendelaencina.

   Muchas personas huyeron despavoridas de aquellos sitios, pero otras se apresuraron a socorrer a los heridos, conduciéndolos a sus respectivos pueblos.

   Los cadáveres fueron trasladados a Aldeanueva de Atienza, a cuyo término municipal pertenece el santuario del Alto Rey.

   También quedó muerto un hermoso mastín propio de Donato Gómez, de Miedes. Este y su hijos, que se hallaban junto al hombre muerto, resultaron ilesos.

   Como epílogo al suceso merece citarse el servicio prestado de orden judicial por dos vecinos de Aldeanueva quienes durante la noche custodiaron los cadáveres en aquel sitio inhospitalario, en medio de un frío glacial,  y bajo la pavorosa impresión del suceso”.

Tomás Gismera Velasco