Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

sábado, 25 de octubre de 2014

LUZÓN: CUESTIONES DE FAMILIA



   La indignación vecinal, añadida a la sorpresa que produjo el hecho, recorrió las calles de Luzón en los últimos días del mes de julio de 1906.

   Por cuestiones de familia, como entonces solía decirse respecto de los sucesos en los que las discusiones por alguno de aquellos actos relacionados con la vida familiar (herencias y otros asuntos relacionados con la vecindad, los amoríos contrarios y algunos otros), llegó todo.

   La noticia nos decía que las desavenencias se centraban entre la tirante relación que venían sosteniendo Valentín V.M. y su convecino Salustiano L.L.

   “A medida que el tiempo avanzaba, íbase haciendo más enconada la amistad entre ambos (imaginamos que se quiere decir “enemistad”) hasta que en la tarde del día 20 (de aquel julio) decidió Salustiano marchar a casa de Valentín con el fin de tratar de varios negocios y aclarar las diferencias que entre los dos existían.


   Acaloróse tanto la discusión que, ofuscadas las inteligencias, no encontró Valentín otro modo que el de apelar a la navaja, hundiéndola varias veces en el cuerpo de su contrincante, al que causó hasta doce heridas en la cabeza, cara y espalda.

   Gravemente herido, Salustiano salió a la calle en demanda de auxilio, seguido del feroz criminal, y cuando sólo había andado unos veinte pasos, cayó al suelo sin esperanza de vida”.

   El siguiente paso pudo ser el habitual en esos casos, el de la huída del criminal cuando se dio cuenta del hecho cometido. Valentín escapó del pueblo y anduvo vagando durante horas por los contornos, hasta que, conforme a su confesión, le entró el arrechucho del arrepentimiento y dirigiéndose a Maranchón se entregó en el cuartel de la Guardia civil, confesando el crimen cometido.

   Inmediatamente desde Maranchón se comunicó a Luzón su entrega, puesto que el pueblo entero de Luzón se había echado como quien dice, al monte, en su búsqueda, y desde Maranchón fue trasladado a la cárcel del partido, en Molina de Aragón.

   Pero antes, y cumpliendo los cometidos legales, la Guardia civil lo llevó al juzgado de Luzón, para que fuese este quien lo trasladase al de Molina y su audiencia y aquí fue donde se armó, pues conociendo las gentes del pueblo que Valentín se encontraba en el lugar, acudieron con intención de ejecutar allí mismo la justicia, teniendo que emplearse duramente la Guardia civil, para evitar un linchamiento público, tal era la pretensión del vecindario.

   Tomás Gismera Velasco