Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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viernes, 21 de noviembre de 2014

PAREJA: EL CORNETA



   Se nos contaba, a través de la prensa:

   Hace cinco años, poco más o menos que el vecino de Pareja llamado Hermenegildo R. apodado el corneta, regresó de la cárcel en la que ingresó por haber cometido un asesinato; y sin duda por aquello de que el que hace una hace ciento… en la noche del 23 del actual, a eso de las once y media, cuando el vecindario se hallaba en la mayor tranquilidad, descansando de las faenas del día, intentó matar a un hijo suyo, de edad de 18 años, que se hallaba descansando en su lecho cuotidiano; al criminal padre le pareció que dormía su hijo el que concibiendo la mala idea de su padre continuó a vida o muerte en su pacífica actitud y oyó que su padre le decía: lo mataré o no…



   A esto, la madre prorrumpió en angustiosos sollozos y amargas lamentaciones por lo que el marido furioso, como un aborto del averno, abandonó al hijo, el que aprovechando la ocasión se fugó abriendo todas las puertas, no sin que al fin le alcanzara alguna gota de veneno del emponzoñoso aspiz.

   Quiso hacer otro tanto la desventurada madre, pero el cruel y pérfido marido la cogió brutalmente de un brazo haciéndola rodar por el suelo, y en este estado se cebó su cólera dándole catorce pinchazos con una aguja de trabajar los yugos de labranza, instrumento que se cree fue el mismo con que cometió el anterior crimen.

   Inmediatamente se dio a la fuga sin que hasta la fecha se sepa su paradero. Creese que el motivo han sido los infundados celos de que era presa.

   Corría entonces el mes de junio de 1907.

   Fue detenido pocos días después, ingresando en la cárcel de Sacedón, donde conoció la muerte de la mujer a causa de las heridas provocadas por su letal arma.

   Fue condenado por parricidio, y como homicida reincidente, a la pena de muerte, que quedó firma tras los sucesivos recursos, y de la que únicamente lo libro el ejercicio de la benevolencia real, con motivo del indulto que, por las navidades de 1908, decretó el rey.

   Parece que, a pesar de todo, terminó sus días en prisión.

Tomás Gismera Velasco