Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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jueves, 4 de diciembre de 2014

PEÑALVER: EL CRIMEN



   De Peñalver. Como lo tituló la prensa en el momento del suceso, cuando corría el mes de noviembre de 1906, y cuyo suceso conmovió por entero a la población alcarreña.

   Todo comenzó de la forma más casual:

   Basilio G, de 25 años, casado, corredor de pesas y medidas en Peñalver, estando el domingo anterior al suceso en el juego de pelota, tuvo una reyerta con su convecino Epifanio M.S. de 22 años, soltero, resultando este con un pequeño arañazo en la cara.

   Claro que las cosas no terminaron ahí:

   Basilio subió el lunes, en compañía de su padre, al monte llamado de Arriba, para hacer una carga de leña, y cuando se encontraban cargando se presentó Epifanio desafiando al Basilio por la lesión que el día de antes le causara.



   Basilio y su padre le dijeron que se retirara, que no tenían ganas de camorra, porque tenían mujer e hijos, a lo que contestó Epifanio agrediendo con una piedra a Basilio y entablando la lucha en términos tan horribles que de ella salió Epifanio con la cabeza destrozada, una pierna cortada al parecer con un podón de hacer leña, una lesión profunda en el costado producida por arma blanca, y dos tiros en la garganta.

   Cometido el hecho, los dos autores, padre e hijo, se presentaron a dar cuenta a la Guardia civil, señalando el lugar en el que se encontraba el cuerpo del desgraciado retador:

   … causando a todos verdadero espanto el estado en que se encontraba y la mutilación del cadáver, que tenía las orejas cortadas y presentaba evidentes síntomas de hacerse ensañado con él los autores…

   Ambos, padre e hijo, fueron juzgados por asesinato y condenados a veinte años de prisión.

Tomás Gismera Velasco