Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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viernes, 2 de enero de 2015

VALDELCUBO: LINDES PELIGROSAS



   Desde siempre fueron, las lindes de tierras, un peligro. Sobre todo para quienes, tomándose al pie de la letra lo de que más vale un puñado de tierra que...

   El suceso tuvo una gran repercusión en las tierras de Atienza y de Sigüenza, hace poco menos de un siglo, puesto que la fallecida era conocida en la comarca y los autores también, con el agravante de la edad de unos y otros.

   Más o menos, los hechos los relató la prensa con cierta precisión en cuanto al sucedido, añadiendo siempre ese toque de misteriosa confusión que podía atraer a más lectores para la siguiente entrega. Más o menos, y tomando el atajo, así ocurrieron:

   En la dehesa de Valdelcubo fue encontrado el 2 de abril de 1917 el cadáver de la vecina de dicho pueblo Juana M. O, de 72 años de edad, acribillado a navajazos.


    Una nube de misterio, y de miedo por las circunstancias en las que la anciana fue encontrada, rodeó el hallazgo y continuó durante algunas noches aterrando la vida del pueblo, pues desconociendo al autor, y el motivo de la muerte, hizo que las gentes del lugar se encerrasen en sus casas temerosos de que un nuevo suceso volviese a entrar en sus vidas, puesto que el asesino andaba suelto y, según se comentaba, su siguiente víctima podía ser cualquiera de las inocentes almas que poblaban el lugar.

   El juzgado de Imón, como más cercano al lugar de los hechos, y trasladado al paraje en el que se encontró a la difunta, interviniente en el caso, y tras la comprobación efectuada por la Guardia civil dictaminó lo evidente, que la anciana fue muerta a mano airada. Es decir, de manera violenta, como demostraban las puñaladas.

   No había, que se supiese, motivos aparentes para la muerte pues al parecer no tenía diferencias familiares ni vecinales, y tampoco había robo ni nada semejante ya que en su casa no se echó nada a faltar, ni entre las pertenencias con las que fue encontraba, por lo que inmediatamente se sospechó que el autor de tamaña acción había de pertenecer al entorno del pueblo, y de la anciana, por lo que allí comenzaron a hacerse las indagaciones, pasando a declarar un buen número de vecinos, es decir, casi todo el pueblo, y llegando los civiles a la conclusión de que el crimen fue cometido por V.G. y un hijo de este, entonces de poco más de 17 años de edad, el motivo: las lindes de tierras.

   V.G. no se confesó autor, a pesar de que todo apuntaba a su autoría, pues en las indagaciones y siguiéndole los pasos, se llegó al hecho de que si hubo con la difunta algunas palabras a la salida de misa o en la fuente, y de ahñi...

   Todo apuntó a que llevó a cabo el hecho en unión de su hijo, al que habría convencido para atraer a la anciana al lugar en el que deseaban dar por concluidos viejos pleitos.

   Conducido por los civiles, fue enviado a la cárcel de Sigüenza. A mitad de camino, y librando al hijo, confesó el delito exculpando al muchacho, que quedó en libertad y regresó a su casa.

   Fue sentenciado a 20 años de cárcel.