Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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domingo, 1 de noviembre de 2015

GUIJOSA: EL CRIMEN DEL NIDO



GUIJOSA: EL CRIMEN DEL NIDO

      A la historia pasó como El Crimen de Guijosa. Los periodistas de la época hicieron sorna de él, dadas las circunstancias que lo rodearon. A lo largo del tiempo se acusó al autor, y a la familia del autor, por los vecinos. No hubo intención. Todo fue casual, sin embargo Justo G., pagó durante el resto de su vida lo que, accidentalmente, cometió cuando contaba con once años de edad.

   La prensa, la de 1897, lo contó, ya lo decíamos, con cierta sorna:

   “En el pueblo de Guijosa, según nos cuenta nuestro activo corresponsal de Sigüenza, ha ocurrido un lamentable suceso que ha consternado grandemente a los pacíficos moradores de aquella localidad.


   Dos muchachos, de 11 y 13 años respectivamente, llamados Justo G., y Tomás E., disputábanse la posesión de un nido y pasando de las palabras a los hechos y de estos a las navajas el más pequeño propinó al Tomás tan terrible navajada que el desgraciado niño falleció a las pocas horas.

   El matador, que apenas mide 50 centímetros de estatura, ha ingresado en la cárcel de Sigüenza. Tempranito ha comenzado ese nene la carrera criminal. Vivimos en el mejor de los mundos”.

   Lo triste del caso es que el pobre Tomás se había criado, como quien dice, a su aire. Su madre, de la que únicamente se conocía el nombre, Teresa, lo entregó en la Maternidad de Madrid a una vecina de Guijosa para que se lo criase a cambio de un poco de dinero. El dinero se terminó, y cuando la madre postiza, Felipa M., trató de encontrar a la madre verdadera, de aquella nadie podía dar señales.

   Nunca supo que su hijo murió trece años después de dejarlo en otras manos un mes de junio, cuando el siglo XIX tocaba a su fin.

Tomás Gismera Velasco