Dirección de Correo, T. Gismera Velasco: atienzadelosjuglares@gmail.com

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domingo, 17 de enero de 2016

MASEGOSO: LADRONES CON MERIENDA



MASEGOSO: LADRONES CON MERIENDA

   Debió de causar gran sorpresa en quienes vieron, con la noche cerrada, haciendo equilibrios por mantenerse en pie, sin romper las tejas y provocar con ello las consabidas goteras en la casa rectoral, a un hombre tratando de entrar en la casa del cura.

   Pero mejor que lo hagan, y en su vocabulario, lo de contarnos el sucedido, quienes lo vivieron, allá por el…

   “Siendo como las dos de la madrugada de este día, se me da parte por el Secretario de Ayuntamiento de esta villa, que a dicha hora oyó un ruido a las inmediaciones de su casa, y que habiéndose puesto en observación, desde la ventana de su habitación,  resultó hallarse en el tejado de la casa de don Juan Antonio Castillo, cura párroco de este pueblo y administrador del arciprestazgo de Cifuentes, un hombre reconociendo los sitios de dicha casa por donde podría invadir la entrada con otros dos hombres a la parte de abajo.


   Por lo que pareciéndole los hechos de los referidos tres, ser sospechosos de robo, el referido Secretario disparó un tiro de escopeta, siendo el resultado que los dos hombres que se hallaban a la parte de abajo echaron a correr y el que se hallaba en el tejado se arrojó al suelo y seguidamente tomó el camino de los otros.

   Que habiéndose reconocido el sitio por el cual se arrojó, resultó que había bastantes gotas de sangre, dejándose en el suelo a la parte que se hallaban los efectos siguientes: Unas alforjas viejas; un botillo lleno de vino; como una libra de pan; dos talegos viejos con pimientos echados en vinagre; una alpargatas viejas con hiladillos negros buenos; cuatro cordeles; una manta de lana rayada; un vaso de bolsillo; cuatro pedazos de cáñamo; de cuyo conocimiento se ha puesto el hecho en manos del juzgado.

   Siendo las señas de los tres sujetos, el uno de estatura alta con sombrero calañés; los otros dos más bajos, con capas viejas y pañuelos a la cabeza”.

   A los cuales comenzaron a buscar la noche del 17 de noviembre de 1853, y nunca encontraron.

Tomás Gismera Velasco